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Historias de impacto

Hacia un nuevo cambio | Venezuela

vz 08José Luis Marchan es venezolano y vive en el Estado de Yaracuy, Ciudad Córdoba, conocido como la capital espiritual de Venezuela debido a la gran cantidad de brujos y hechicería que se encuentra en el lugar. "Este es uno de los centros espiritistas más grande del mundo", asegura él y siempre ha sentido en su corazón que es posible un cambio de esta realidad.

Él ha visto en la plantación de iglesias una oportunidad para hacerlo, y aunque su denominación ha estado enfocada en capacitar a sus líderes, y José Luis ha participado en el área educativa en seminarios de esta denominación, la plantación de iglesias no se veía sino en el último nivel de la educación seminarista.

“Yo era profesor de la materia de plantación de iglesias en el seminario, pero tenía el mismo material y me preguntaba hasta cuando iba a dar ese material. Mucha información, pero la gente no plantaba iglesias. Aunque yo era plantador, sentía que eso era solo teoría. Necesitaba algo donde los seminaristas plantaran iglesias”.

José Luis cuenta que al mirar el material de la Red de Multiplicación no sólo se dio cuenta que tenía teoría sino que también era práctico y que podría compartirlo con sus estudiantes. Sin dudar incluyó el material en una de sus clases, y sus estudiantes misioneros se quedaron sorprendidos al conocer los diferentes modelos de plantación que podían usar. Para José Luis, el cambio de paradigmas que había estado buscando llegó.

Muchos de los seminaristas que tenemos, cuenta él, se han preparado de manera teológica para después ir a misiones en comunidades a enseñar en la escuela dominical o tocar la batería, esperando heredar la iglesia de algún pastor jubilado y no con la visión de plantar nuevas iglesias.

“Nos faltan más iglesias y no solamente en el Estado de Yaracuy sino también toda Venezuela, y hay mucho ánimo y mucha expectativa para hacer el trabajo”, cuenta él ya que después de un proceso de sensibilización, el liderazgo nacional de su denominación firmó un convenio de trabajo conjunto con la Red de Multiplicación con el fin de plantar 2.500 nuevas iglesias en los próximos 5 años.

“Creo que el fin último de todo trabajo en la Obra es plantar iglesias y se necesita preparación teológica”, asegura pastor José Luis que siente la necesidad de no sólo llenar de conocimiento a los seminaristas sino con la pasión por avanzar en Gran Obra.

Tiempo de avivamiento | Uruguay

UY 07 17Hablar de plantación de iglesias en Uruguay años atrás era como hablar de algo casi irreal, sin embargo, para el obispo Alcides Morales, Supervisor Nacional de Iglesia de Dios, fue hablar de una oportunidad para movilizar al liderazgo de la iglesia local al cumplimiento de la Gran Comisión.

Empezó a entrenar a sus líderes que estaban varios años dentro de la iglesia, pero que habían dejado de evangelizar a otros. Algunos le dijeron que no sabían cómo hacer el trabajo, pero una vez que fueron entrenados y enviados, fueron testigos de lo que Dios podía hacer por medio de ellos.

Vidas alcanzadas con el poder de Cristo y acercándose al Evangelio, consolidándose dentro de estas nuevas iglesias, que en los primeros años han doblado la membresía de iglesias madres, han sido algunos de los resultados que han visto.

Pero no sólo ha sido un crecimiento numérico sino que también han podido ver vidas rescatadas de la drogadicción, familias restauradas y comunidades enteras siendo transformadas por la Palabra de Dios. “Un tiempo de avivamiento para la iglesia en Uruguay”.

Otra de las grandes oportunidades que han tenido por medio de la plantación de iglesias es el acompañamiento en el proceso a los nuevos obreros locales, la oportunidad de mentorearlos y pastorearlos a lo largo del proceso. Para muchos eso ha marcado una gran diferencia y motivación ya que no han estado solos en medio de su trabajo.

“Ahora vemos obreros que en seis meses ya tienen más de cien miembros en sus zonas de plantación y en un año ya tienen una iglesia en comunidades donde antes las iglesias cerraban porque no había gente. Las nuevas iglesias son las que están plantando otras nuevas iglesias”, asegura él.

Llevando esperanza | Venezuela


vz 05 17¿Cómo subsistir el día a día cuando no hay comida ni dinero, y poco a poco se acaba la esperanza que la situación mejore? Esta era la pregunta que Lorena López tenía cada día y la respuesta muchas veces no era nada alentadora.

A pesar del trabajo de su esposo, Víctor Martínez, nada alcanzaba y el día de mañana quizás no habría alimento para sus dos hijos pequeños. Estaban todo el tiempo estresados y preocupados de qué iban a comer y cómo podrían subsistir.

Para muchos venezolanos está es su realidad y una de las mayores preocupaciones y presiones que tienen cada día. En Brisas del Mango, donde vive está familia, la situación no es diferente. A muchas familias el sueldo no les alcanza para comprar lo necesario porque los costos son demasiados altos o porque no encuentran lo que necesitan, pero ¿cómo puede la iglesia impactar esta realidad?

“Llegaron a mi casa a visitar y me preguntaron si quería escuchar de la Palabra de Dios, y si me podían visitar”, cuenta Lorena, “les dije que sí, pero pensé que no iban a venir ya que en ocasiones anteriores había pasado lo mismo con otras personas y nunca llegaron.

Empezaron a visitarla cada fin de semana y hablarle de Jesús, a leer la Palabra de Dios y un día le preguntaron si quería aceptar a Cristo y ella dijo que sí. Para Lorena, Cristo llegó en el momento justo porque debido a la situación del país, ya no aguantaba más. Lloraba por las noches porque todo era tan estresante y tan pesado. Y aunque la realidad en Venezuela sigue siendo la misma, Lorena siente que con Cristo en su vida, ella tiene esperanza cada día.

También para Víctor, su esposo, la carga era demasiada pesada de llevar pues su trabajo parecía irse como el agua entre las manos y aunque se esforzara no era suficiente. En medio de esto, él escuchaba las palabras de esperanza que Lorena compartía con él.

Cuando lo invitaron a la inauguración de la iglesia, él le dijo a su esposa que iría sólo por la comida que iban a compartir después del servicio, pero cuando estuvo ahí supo que Dios le había estado hablando tiempo atrás. “Cuando estuve en ese culto recordé un sueño que tuve donde habían varios niños y estábamos reunidos, ahí me di cuenta que la iglesia era ese lugar en mi sueños y fue cuando me dije que esto era de Dios”.

Tanto Lorena como Víctor han aceptado a Jesús como su salvador, y se han bautizado, siendo los primeros creyentes de esta nueva congregación. Para ellos no sólo es la única iglesia en Brisas del Mango sino que también es donde han encontrado esperanza en medio de las difíciles circunstancias. También han recibido fortaleza por medio de la oración, el discipulado y el amor de Dios. Esto ha transformado su realidad.

Desafío por la Gran Comisión

CO 06 22Dioresley Iguita fue invitado a participar en una sensibilización, junto a otros pastores de su la Iglesia Evangélica Comunidad Ebenezer, para conocer la importancia de la plantación de iglesias y la necesidad de ésta.

Él recuerda que fue un desafío desde el principio porque después de haber desarrollado la herramienta Tómele el Pulso a su Iglesia, se dio cuenta que aunque había pensado que como iglesia local estaba bien, había dejado de cumplir con la Gran Comisión.

“Las herramientas de la Red me han ayudado para usarlas con otras herramientas, pero me ha desafiado a darme cuenta que podemos hacer muchas cosas, más de las que venía haciendo. Hoy tengo un desafío por la Gran Comisión”, dice este pastor.

Para este pastor, la salud de una iglesia ahora no representa tener un gran número de miembros sino la multiplicación de éstos. “Hacer las cosas bien sería multiplicarnos cada día y estar enfocados en ese crecimiento en la parte de afuera, y no estar encerrados”, asegura él.

Pastor Dioresley planea involucrarse en el entrenamiento de plantación y espera poder aprender y usar las herramientas prácticas que la Red pone a la disposición de la iglesia, para poder movilizar a liderazgo de su comunidad y plantar alrededor de 100 nuevas iglesias.

Consuelo en medio del dolor

Ecuador Sofia Terremoto 16
“Lo que hay es melancolía y desesperación, pero quien puede darles consuelo en medio de eso es Cristo y llenar su vida con la Palabra de Dios”, asegura Sofía Escobar, plantadora en Arenillas, refiriéndose a las personas que fueron afectadas por el terremoto en Ecuador, el 16 de mayo del 2016.

Ella no puede evitar derramar lágrimas al recordar lo ocurrido y sobre todo al sentir el dolor de quienes perdieron a sus esposos, esposas o hijos. Sofía ha trabajado en esa zona desde hace algún tiempo y recuerda que no toda la gente estaba abierta al Evangelio, pero aquella noche algo cambió.

“En Arenillas sentimos el terremoto muy fuerte, y pensamos que fue en Perú y nos asustamos mucho”, relata Sofía sobre esa noche, “la gente también estaba asustada y fue a pedir oración a la Iglesia donde nos encontrábamos y cuando supimos que fue en Ecuador, nos entristeció. Hicimos oración en la calle y realmente la gente está muy tocada, y cuando pudimos ver lo que paso en las noticias, fue impactante ver que muchas almas se fueron sin Cristo y era como que Dios nos estaba haciendo acuerdo a la iglesia de qué estamos haciendo o qué nos hemos olvidado de cumplir la Gran Comisión y lloramos mucho”.

Pero para Sofía, a pesar del dolor, esa fue una oportunidad que Dios presentó para acercarse a otros. Junto con su iglesia se movilizaron y lograron reunir varias provisiones para las personas que fueron afectadas. “También trajimos Biblias donde más pudimos. Trabajamos con mujeres maltratadas y abandonadas. Valió mucho porque tuvimos que trabajar y darles un abrazo a esas mujeres que perdieron a sus hijos y esposos”, agrega.

“Otra oportunidad que tuvimos”, cuenta, “fue que uno de los hijos de una señora que es cercana a la iglesia, murió en el terremoto y cuando supimos la noticia, fuimos a su hogar, dimos aliento y fortaleza e inclusive ayudamos con alimento y aunque no representaba mucho al ver la situación, eso nos dio una apertura de llevar el Evangelio y ellos aceptaron a Cristo. Son cinco personas que aceptaron a Cristo”.

Para Sofía el terremoto en Ecuador es algo que muchas veces no se entiende, “pero Dios usa motivos y circunstancias para traer a conciencia la gente y movernos a nosotros como Iglesia para salir y ver donde está le necesidad. Entonces ahora estamos trabajando con más énfasis. A través del trabajo que la iglesia hace, si la canalizamos bien y perseveramos, creo que ganaremos todo Ecuador”, asegura Sofía.

info@reddemultiplicacion.com